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lunes, 27 de febrero de 2017

El pequeño Ike Capítulo 3 "Mejor que yo mismo"+ Regalo para Dara Bridger

¡Volví! Les dije que actualizaría más seguido y aquí me tienen :3

Ahora si, seguimos... por cierto, tengo un regalo para Dara Bridger al final de la historia...

-¿Lo ves? Aquí está- dijo el pelirrojo apuntando a la frente de Ike

-Órale, si es cierto- exclamó la castaña con asombro-. No sabía que las venas se podían saltar así.

-Ike, ¿estás enojado?

-¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?

-Chicos...-trató de intervenir el rubio

-Claro que lo está, ¿acaso no viste esa cosa?- dijo Roy refiriéndose a la vena de Ike.

-Cielos, parece que va reventarse

-Chicos, tranquilícense. Lo están alterando.

Mientras tanto, Ike no decía nada. Simplemente trataba de no hablar porque sabría que no podría contenerse. Estaba realmente molesto.

No había una sola vez que saliera con ellos sin tener que disculparse con alguien por los destrozos que esos chicos habían causado. 

Ahora, los chicos caminaban hacia "no sé donde" desde hace "no sé cuánto tiempo". Pero Ike sentía que pasaban siglos.

-¡Miren allá!- advirtió el castaño.

A unos cuantos metros de ellos, había un pequeño lago.

-¡Perfecto!- exclamó Link con alivio- Ya estamos cerca.

-Amigo... ¿estás seguro que sabes a dónde vamos?- le interrogó Marth.

-Por supuesto que si, ya habíamos estado aquí antes, ¿no es así, Linka?- trató de desviar la pregunta hacia la chica.

En cuanto Linka miró a los ojos a su amigo comprendió la situación, lo cual realmente no le sorprendía.

Si. Linka sabía que estaban perdidos desde hace un rato. También sabía que Link no tenía idea del camino que tomaban, incluso se dio cuenta de ello antes que él. El chico tenía demasiada confianza en sí mismo como para darse cuenta de que a veces podía equivocarse. A veces. Con frecuencia. Casi todo el tiempo.

-Eh... s-si, eso- respondió con nerviosismo.

-Eso no me convence pero no hay de otra.

-Tal vez deberíamos descansar aquí

-Apoyo esa idea, ya no siento las piernas. Descansemos aquí.

Los chicos bajaron las cosas que llevaban con ellos y se dispusieron a descansar.

En eso, el estómago de Ike emitió un gruñido, a lo que el mencionado se sonrojó hasta las orejas. No le gustaba llamar la atención.

-Parece que tienes hambre, amigo

-Daría lo que fuera por algo de carne- interrumpió inmediatamente su comentario cuando se dio cuenta de lo que había dicho, lo que hizo aumentar su vergüenza. 

¿¡Qué fue eso!? ¿Desde cuando les tenía tanta confianza? Si por algo se caracterizaba el joven de mirada indiferente era porque nunca mencionaba cómo se sentía. Siempre trataba de no hablar de cosas personales. Pero ese comentario había salido completamente natural.

-Creo que tenemos algo de carne entre las provisiones.

Ike sentía las miradas de los chicos sobre él. Estaba completamente nervioso. Pero justo en eso, todos volvieron a lo suyo. 

Pit hacía ataduras con los brotes de hierba. Link estaba acostado mirando el cielo, a un lado de Linka, quien limpiaba su espada con un pequeño trapo. Marth lanzaba piedras al lago y Roy continuaba buscando en la mochila. Toda la atención había desaparecido. ¿Cómo era posible que les resultara tan normal ese tipo de comentarios? Se sentía fuera de lugar.

-Hay un poco de carne seca en la mochila de Link

-Eh, yo, bueno...

-No lo abrumes Roy, no es lo mismo

Link le había leído el pensamiento. Ike había pensado justo lo que dijo, pero obviamente no lo diría. Esos chicos lo conocían mejor de lo que pensaba.

-Deja que yo me encargue- dijo Linka dirigiéndose a Ike. 

Dicho esto, la chica tomo su arco y se paró frente al lago. Sacó una flecha del carcaj, apuntó, ajustó el arco y...

-Linka, traemos la caña de pescar entre las cosas

-Yo prefiero...

Disparó. Y el movimiento en el agua frente a ella cesó.

-...hacerlo a mi manera.

La chica se agachó para tomar el pez y lo lanzó en dirección a Ike.

-Está oscureciendo, será mejor pasar la noche

-Tiene razón, consigamos algo de leña e instalemos las tiendas. Acamparemos aquí.

-Yo iré por algo de leña

-¿Podrás con ello, princesa?- interrogó burlona la chica mientras puntaba el arco hacia el agua de nuevo

-Me las vas a pagar, mocosa. Vamos Roy- dicho esto se dirigieron al bosque.

-Yo instalaré las tiendas

-Seguro necesitarás ayuda

-Yo puedo solo

-Si claro- apartó a Pit a un lado-. Observa como lo hacen los profesionales.

Pasaron unos minutos. El único sonido que se hacía presente era el canto de los grillos. Linka continuaba su labor de pesca.

-¿Necesitas ayuda?

-¿Quieres ayudar o...- apuntó el arco en dirección a Ike- ...o simplemente te asusta que use un arco?

-N-no sé de que hablas.

Era verdad. Temía que se hiciera daño con el arco. Pescar con arco necesitaba mucha precisión y además estaba oscuro. Además le ponía los pelos de punta que la chica le apuntara con el arco. ¿Cómo era posible que supiera lo que pensaba?

-Linka, me pones de los nervios. Baja esa cosa.

-Entonces acerté ¿no?- dijo la chica mientras apuntaba al lago de nuevo

-¿Cómo lo supiste?

-Llegué a conocerte lo suficiente- disparó nuevamente al agua- No deberías reprimirte tanto.

-Mira quien habla

-¿De qué hablas?

-¿Crees que no noto que nunca nos dices cómo te sientes?

-¿Ahora entiendes mi punto?

-¿Eh?

-Cuando conoces a alguien te das cuenta de muchas cosas

-¿Qué quieres decir?

-Nos conoces, te conocemos. Sabemos como piensas. Es normal cuando convives tanto con alguien.

-Ya veo...

-¡¡AAAGH!!!-un grito de Marth los interrumpió

-Te dije que no subieras, maldición

-Será mejor ayudarles, apuesto a que Marth trató de subir a un árbol.

Dicho esto, fueron a ayudar a los demás.

Dejando a Ike con algo en claro. Esos chicos lo conocían incluso mejor que el mismo...

Eso es todo por hoy. Por cierto, el regalo para Dara Bridger.



Te hamo, amiga :3

Eso es todo por hoy...

Arrivedercci...




 







lunes, 6 de febrero de 2017

El pequeño Ike Capítulo 2 "Y así empezó nuestra aventura"+ Regalo para Daisy Atenea Sarasa

Buon giorno!!! Espero no haberme demorado demasiado como otras veces. Así que no los entretendré de más con avisos. Comenzamos...

Después de un rato de caminar, los chicos llegaron la ciudadela de Hyrule para comprar las provisiones que hacían falta y luego partir a su "pequeño descanso".

-Oye, Pit, esconde esas cosas. No queremos que a la gente le dé un ataque cardíaco- dijo Marth, refiriéndose a sus alas.

-Nah, descuida. Ya le han visto por aquí antes, esta gente ya está acostumbrada a ese tipo de cosas, pero bueno- Link interrumpió su explicación aclarándose la garganta para continuar-, supongo que será más efectivo si nos dividimos.

-Escucha- le interrumpió Linka-, entiendo que para la gente ver a Pit es muy normal, pero creo que sería mejor asegurarnos de que uno de sus "accidentes de vuelo" no se convierta en un accidente real.

-Por eso mismo tú te encargarás de que eso no suceda

-¿Qué?

-Lo que dije, anda, vayan por las provisiones que venden en la zona este

-Ya vamos, ya vamos- dijo la castaña rodando los ojos.

Pit y Linka se dirigieron a la zona este del mercado para encargarse de buscar las provisiones que vendiesen ahí.

Ike no podía evitar pensar que algo malo pasaría en cualquier momento. Algo inevitable y prueba de la mala suerte que lo perseguía desde que esos chicos habían entrado en su vida. 

-¡Ike!

El chasquido de los dedos de Marth frente a su rostro lo hicieron volver a la realidad.

-¿Eh?- Ike se dio cuenta de que los tres chicos lo veían completamente confundidos

-Preguntábamos si es verdad que ya has venido varias veces a Hyrule- aclaró el pelirrojo

-Ah, si, es verdad

-Ike, ¿te sientes bien?

-Si, es...toy bien

-Bien, entonces si queremos darnos prisa será mejor empezar ya. Ike, tú y Roy vayan por las provisiones en la parte norte del mercado y nosotros nos encargaremos de lo demás

Los chicos se dividieron como se propuso y se dirigieron a comprar su respectiva parte de las provisiones.

Mientras tanto, Linka y Pit se encontraban en la zona este de la ciudadela...

-No puedo creer que se deshiciera de mí tan fácilmente- decía la castaña entre maldiciones-, si, claro, ¡ese idiota me deja la responsabilidad cuando él fue quien olvidó las provisiones!

-Eh, Linka- intervino el más pequeño.

-¡Primero me deja la parte más difícil y luego se queja de que hago un desastre!- se quejaba Linka ignorando por completo a Pit.

-Linka...

-¿Y por qué debo yo pagar por sus errores?

-¡LINKA! ¡NO ESTAMOS AVANZANDO!

-Ah... Pit...¿cuando llegaste?

-He estado aquí todo el tiempo- respondió dándose un facepalm-. Linka, si sigues quejándote y maldiciendo a Link no llegaremos a ningún lado.

-Tienes razón... ¡entonces vamos y demostrémosle a ese tonto lo equivocado que está!

-Nunca cambias- dijo suspirando resignado.

Al mismo tiempo, Ike y Roy hacían su parte de las compras.

-¿Cuánto va a ser por todo?

-40 rupias por todo- respondió el comerciante

-¿Qué? ¡Es demasiado!

-Oigan, ¿van a comprarlos si o no? Tengo más clientes esperando

Ike odiaba ser estafado, pero por el momento no tenía argumentos, así que se dispuso a pagar el precio completo.

-Bien, bien, pagaremos las 40 rupias- dijo Roy sacando el dinero

-Tranquilízate amigo- dijo Link refiriéndose al vendedor-. Vienen conmigo así que no intentes pasarte de listo.

-Ah, tú... está bien, de acuerdo. son 25 rupias- dijo el sujeto de mala gana.

El de verde puso el dinero en la mesa y tomó las provisiones mientras sonreía de forma arrogante.

-Gracias por su cooperación

Dicho esto, los chicos se retiraron a buscar a Linka y a Pit.

-Oye, Link, ¿no se supone que estabas del otro lado de la ciudadela?

-A que llegué en el momento adecuado ¿verdad?- dijo arrogante- Ah, parece que el héroe tuvo que salvarles el trasero de nuevo.

-A todo esto, ¿dónde está Marth?

-Oh, él... lo dejé haciendo el resto de las compras

-Y por lo que veo las hace muy bien- comentó Roy sarcástico de bido a la escena que tenían unos metros más adelante.

El peliazul se encontraba hablando con una chica, aparentemente ligando. O bueno, intentándolo...

-¿Y bien...?- cuestionaba Marth con voz "sensual", recibiendo por respuesta una bofetada de parte de la chica

-Creo que le gustas- mencionó Ike de forma burlona

-Cierra la boca y busquemos a los demás- dijo sobándose la mejilla donde había sido golpeado- Ahora, ¿dónde se metieron esos dos?

-No lo sé, pero tengo una mal presentimiento.

-¡¡¡Aaaaahhhh!!! ¡Bájame o tendremos más problemas!

-¡Va a matarnos!

-¡Vuelvan aquí!

-Desgraciadamente vuelvo a tener razón- dijo Ike preparándose para lo peor.

Los chicos se dirigieron al lugar del que provenían los gritos. Para encontrarse con una escena poco convencional.

-¡Arregla tus problemas como se debe!- le gritó Linka a modo de reto al que los perseguía

-Linka, lo estás empeorando

Un sujeto, aparentemente un comerciante, perseguía a Linka y Pit arrojándoles cosas y lanzando maldiciones, al mismo tiempo que éstos huían. Pit volaba y arrastraba consigo a Linka jalándola de la ropa.

-¡Bájame Pit! Le voy a dar su merecido

-Oye, no estamos en condiciones de darle su merecido a nadie, ya que fue nuestra culpa haber destruido su puesto

-¿Nuestra culpa? Tú fuiste el que tuvo ese "accidente de vuelo" aún cuando te dije que no volaras aquí

-Espera, creo que se detuvo

-Está hablando con alguien...¡Es Ike! ¡Ya bájame! Seguro querrá saber que fue lo que hicimos.

-Ya voy, ya voy

-¡Pit, cuidado!

-¿Qué? 

Al parecer, Pit se había descuidado y terminó chocando en el techo de una casa, haciendo que ambos cayeran.

Mientras tanto, Ike trataba de aclarar todo con el vendedor.

-¡Ya le dije que esos dos destruyeron mi puesto!- acusaba el vendedor

-Si, lo entiendo. Pero debe ser un malentendido, estoy seguro que no fue a propósito

-¡Ahí están esas malditas sabandijas!

-¡Ya le dijimos que fue un accidente! ¡Mi amigo tiene problemas de vuelo!

-¡No se suponía que lo dijeras!

-Ya basta- intervino Link-. Oiga, señor, pagaremos los daños y le aseguro que no volverá a pasar

-Mas vale que así sea

Ike continuaba pensando en su desgracia mientras pagaban los daños. Y así, oficialmente comenzaba su travesía.

Hey chicos, lamento haber tardado tanto. Por cierto, tengo un regalo para una personita muy especial.


Espero que te guste, Daisy Atenea Sarasa

Bueno, prometí publicar más seguido y creo que he cumplido hasta ahora. En fin...

Arrivederci...





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